Catálogo

RETABLO NUESTRA SEÑORA DE BELÉN

La talla de la Virgen adquiere proporciones monumentales
© PETRA S.Coop.  CC-BY-NC-ND

ESTILO 

El retablo de Nuestra Señora de Belén refleja un momento de especial interés en el panorama de la escultura del foco de Bruselas, que a mediados del siglo XV atravesaba por un proceso de renovación. En parte, esta obra se hace eco de esas novedades: la imagen titular por ejemplo, tiene un volumen rotundo, que le dota de gran presencia. Contribuye a ella la densidad de los pliegues, ya decididamente quebrados, que se concentran en la base de la talla, en las albas de los ángeles que la coronan o bajo las mangas de los personajes de la Anunciación. La disposición solapada de estos, como la de la Virgen y San Juan en torno a la Cruz del Calvario, genera un espacio real sin precedentes hasta el momento.
Respecto a la expresividad de las figuras contrasta la serenidad dominante en la talla titular o en la Anunciación con el dramatismo reservado a la Crucifixión, patente en la tensa actitud de la Virgen, el conmovido rostro de San Juan o el agitado vuelo del paño de pureza de Jesús.